Motivos para dejar de fumar

¡Ningún método es eficaz si no tiene la firme convicción de que quiere dejarlo! El primer paso, pues, es estar absolutamente convencido de que no quiere seguir fumando. Y eso se logra teniendo una razón de peso, UN MOTIVO.

No todos dejamos de fumar por la misma razón. Busque la suya.
Para algunas personas, por ejemplo, ha sido más importante la salud de sus hijos que su propia salud. Otras personas han comentado razones tan diferentes, como:

  • Terminar por fin con una costumbre dañina y cara.
  • Ahorrar el dinero que se gasta en cigarros, fósforos, mecheros, médicos, etc.
  • Recuperar el gusto y el olfato.
  • No tener mal aliento.
  • No tener el antiestético color amarillo de tus dedos y dientes.
  • Sentirse más saludable, respirar mejor.
  • No sentirse tan agotado cuando sube escaleras o hace algún ejercicio.
  • No sentirse culpable por la sensación de estar acabando con su vida.
  • No tener por la mañana tos ni carraspera.
  • Coger menos catarros.
  • Evitar los peligros de cáncer, enfisema y enfermedades cardiovasculares que todo fumador puede tener.

Piense, ¿cuáles pueden ser sus razones? Haga una lista con ellas. Póngalas por orden de importancia. Cuando conozca sus motivos, repítaselos una y otra vez cada día a la menor oportunidad, por la mañana al levantarse, en una parada en el trabajo, antes de dormirse, y piense en su significado profundo.

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